Cierto día, aburrido, anonadado por el revolotear intranquilo de una estúpida mosca, nació una idea en mi mente.
Corrí por toda mi casa apresurado e intranquilo, buscando un diccionario.
Me había dado cuenta de lo injusto que era que algo tan valioso como las palabras estuviesen encerradas y atrapadas entre páginas; sin poder salir.
Las liberé y cuando todas se postraron frente a mi en señal de agradecimiento, las obligué a que me obedeciesen e hiciesen lo q yo les pidiese.
Hoy en día tengo el poder de las palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario