sábado, 29 de enero de 2011

¿Empezamos?

Hoy, mi adulada elocuencia se ha rebelado contra mí. Y además a lo bruto, sin contemplaciones, como si la controversia hubiera estallado en mi mente vertiendo a la vez ideas contrarias respecto al mismo aspecto. Todo esto es consecuencia del daño sin reparo de una voz que me insinuó sin contemplaciones que debía cambiar mi enfoque en este mundo de las palabras, me dijo con clarividencia que mi mente tenía que ir mucho más allá de lo amoroso, que no me estancase en lo idílico del amor, que la vida es un abanico de sensaciones paralelas al amor, un cúmulo de pensamientos que pueden salvar la existencia de uno si se usan con moderación; y por culpa de estas palabras, cuyo fin era bondadoso, me he parado a pensar, he cavilado, y he encontrado en mi mente reflexiones puramente maestras acerca de un sinfín de cosas que abarcan desde el amor hasta la muerte, pasando por la vida vivida, el tiempo, el lujo, la pasión, la política, la moral, la amistad,... en conclusión, lo que marca nuestro entorno físico y soñado. Desde hoy me declaro en rebeldía, voy a virar el camino que llevaba, en el cual todo se centraba en el amor y mi tierna amada, para hablar de todo un poco: de esto, de aquello, de lo que pienso, de lo que quiero, lo que pasa y lo que, en definitiva, sucede.

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