Nunca escribo por gusto. Lo he dicho millones de veces. Cada vez que lo hago me mueve una intensa necesidad imperiosa que no puedo eludir.
Cuando tengo en estado de inquietud un sentimiento, un pensamiento, cuando intento inventar el futuro o reeditar mi pasado hablo con mi boli y él procura alcanzar la belleza literaria.
He dicho que nunca escribo por gusto.
Excepto hoy.
No hay comentarios:
Publicar un comentario