Y volver a hacer amigas hasta en el infierno, y que en ese infierno acabes dormido.
Despertar en un lugar remoto, sobre una cama ajena y abrazado a una tal anónima.
Odiar la luz de la mañana, y reprochar entre murmullos que la ventana no pueda frenar un pequeño rayo que te perturba.
Quedarte anonadado pensando qué es lo que ha ocurrido: y asi poder reirte de tu puta vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario