martes, 1 de noviembre de 2011

Pienso luego existes:

Donde hubo fuego aún quedan ramas y cenizas que un soplo de esperanza puede avivar de repente.
Y volver al pasado en un presente soñado. Crear una nueva vida. Empezar lo ya olvidado. Encontrar el porqué de nuestras palabras del pasado, de nuestros "te quiero" cautivos; encontrar una razón para existir, una razón para sonreír sin remordimientos. Una razón para besarnos como nunca y querernos como siempre.
Son deseos. Deseos que arden. Deseos que queman. Imágenes del pasado, que aparecen en cada esquina de esta pequeña ciudad, en cada recoveco allá donde mis pasos me llevan, en cada estancia de mi cuerpo dormitante, se amarran mis lagrimas sobre mis ojos, se atascan mis palabras entre mi lengua para evitar evocar un pasado jocoso, risueño, infravalorado, sosegante en su momento, pero desamparante en un presente ya frustrado.
Oigo voces que me cantan. Gente que crea palabras maduras pretendiendo llevarme al olvido. Pero si tan solo un segundo de mi mente ella se borra, si tan solo un segundo es el tiempo que yace mi pasado en vida como un deseo ya perdido, entonces grita mi esperanza, a lo lejos, para recordarme que es un sentimiento que reanima mi cuerpo destrozado, en las noches en que en mi mente, los silencios, suenan como gritos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario