martes, 17 de enero de 2012

Diclorodifeniltricloroetano:

Decías que, si te quedabas callada, te asegurabas el no contradecirme, que alomejor así conseguías que me enamorase de ti. A mi me gustaba tu inocencia, tus ojos color miel y el empíreo oculto entre tus labios.
Tu eras amante de los días pares, el diez y el doce por excelencia, y odiabas que te hablase en lengua francesa con el pretexto de que el inglés era la belleza absoluta. Y la verdad, tenías serias razones para afirmarlo.
Cada vez que yo te decía que era imposible que me enamorase de ti, me cogías de la mano y me contabas juegos de palabras anglófonos. Decías que la palabra imposible provenía del inglés, del vocablo impossible y que gracias a esa palabra todo era posible. Ese mismo día me fui a casa sin entender muy bien a qué te referías. Pero ahora lo entiendo todo y debí creerte, debía haberme dado cuenta de que la palabra impossible intenta gritar desde lo oculto una verdad irrefutable: I-m-possible. I´m possible, es decir, soy posible.
Aquella noche me fui a la cama con el convencimiento de que los posibles son posibles, y los imposibles pueden serlo, solo hay que saber interpretarlos.

3 comentarios:

  1. AY.
    Es cierto.
    Me cago en la puta.
    Qué guay.
    Me encanta.
    Un saludo.

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  2. si no hay cosas imposibles tal vez, en algún momento de mi vida, consiga encontrarle entre tanta gente...
    ;)
    Me has alegrado el día

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  3. "Impossible".........me encanta el juego de palabras que utilizas. En esta vida, si pones todas tus ganas, todos tus deseos, y actúas en consecuencia con lo que piensas y con lo que sientes...hay pocas cosas que se te puedan tornar imposibles. Me gusta tu blog!

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