sábado, 9 de abril de 2011

En horas bajas.

Ayer te llevé conmigo a donde nadie nos viera para decirte tres cosas que necesitaba contarte. Las llevaba apuntadas en la mano porque tenía miedo de que con los nervios se me olvidasen. Me miraste y me olvidé de todo; no tuve más remedio que echarle una ojeada a mi chuleta: pude leer con claridad mis ideas inscritas en la palma de mi mano; arriba ponía "te adoro", un poco más abajo se podía leer "te amo" y casí llegando a mi muñeca había un conciso: "te quiero"

2 comentarios: