sábado, 27 de octubre de 2012
Sueños de terciopelo.
En este preciso instante, justo ahora, solo me apetecen dos cosas. La primera sería encontrar a alguien que de verdad me quiera. Una mujer de esas que te llaman cuando no pueden conciliar el sueño y uno se siente encantado de compartir su insomnio. De las que te agarran de la mano y luego te abrazan sin que tu se lo pidas. De esa especie en extinción que te dice te quiero a la cara, mirándote fijamente a los ojos, casi en un susurro cercano a tus labios. La segunda cosa sería coger el coche, montarme en él con esa persona, y llevarla a un lugar donde nadie pueda seguirnos, un lugar donde la mera naturaleza sea la única compañía perceptible. Para así, tumbarnos en cualquier parte, cogidos de la mano, y sumidos en el ensueño de un tibio silencio, jurar nuestro amor a los cuatro vientos, firmando con besos un pacto de fidelidad que dure más allá de lo que nuestro sentimientos puedan surcar.
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Firmaria por algo asi, alguien asi
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