martes, 10 de julio de 2012

Einstein was right: "Time moves at different speeds"

¿Sabéis una cosa? El tiempo no es constante, ya lo dijo Einstein. Si dos gemelos se separan y mientras uno de ellos se queda en la tierra el otro se marcha de excursión al espacio quedándose éste último allí dando vueltas en una nave espacial que viaja a una velocidad cercana a la de la luz, al cabo de unos años, éste gemelo será más joven que el que se quedó en la tierra. Puede parecer increíble a oídos de todos aquellos que nunca han escuchado los estudios de Eintein, pero es cierto.
No quiero sonar como un aburrido sabelotodo, simplemente he enunciado ésta idea porque el otro día me percaté de que Einstein estaba enamorado. Sino, ¿por qué iba a darse cuenta de que el tiempo no es constante? A mi me pasa cuando me enamoro (desgraciadamente no muy a menudo), el tiempo se me va de las manos, se hace inestable, las horas sin ella pasan lentamente y los segundos compartidos se aceleran.

sábado, 7 de julio de 2012

Torpe yo.

Tu no decías muchas cosas. Que robabas la luna si hacía falta, pero que por favor dejase de llorar.
Recuerdo que aquella noche me miraste fijamente a los ojos, con un perenne sentimiento de culpabilidad en tu mirada. Tocabas mi pelo como si de un arpa se tratase y en tu pecho se oía el tintineo de tu corazón repicando. Estabas sufriendo por mi. Luego me agarraste fuertemente la cara y me besaste como si te fuese la vida en ello, me acariciaste las mejillas con el fino tacto de tu meliflua piel para luego más tarde balbucear un par de reclamos a la tranquilidad. Fue algo después cuando me callaste los labios una vez más, entreabriendo los ojos, con un dedo apoyado sobre mi nariz.
No hiciste mucho más aquella noche. Me diste un abrazo pletórico de fuerzas, de ganas, de amor, de deseo, de rabia; dejaste caer un par de gotas sobre tu rostro y me besaste toda la cara, una y otra vez, sin despegar tus manos de mi nuca. El último de los besos duró alrededor de cinco segundos, y fueron los cinco segundos más intensos de mi vida, los más increíbles. Después de eso te marchaste. Para siempre. Y tras tus pasos te persiguieron tus promesas, tus juramentos, todos los te quiero que dijiste que serían eternos, hoy ya no son más que tristes recuerdos.