Ahora que el año se va, toca ahogar las penas justo antes de afrontar un nuevo vaivén de 366 días sin casi tiempo para pararse a pensar. Yo ahora lo hago y se me vienen a la mente cuantiosos enigmas sin resolver.
Pero no me importa, juro solemnemente y pongo a las palabras por testigo de que, esta noche cuando deambule meditabundo y confundido por el acuoso sabor del alcohol, me acordaré de cómo olvidarte y pensaré en tu cara como un evento pasado. No querré saber nada de ti. Y entonces me iré al baño para mirarme en el espejo y darme unas palmaditas en la espalda para saludar al nuevo Alejandro.
sábado, 31 de diciembre de 2011
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Se busca.
Se busca chica con la capacidad de fabricar mariposas en el estómago ajeno. De esas que te miran sin buscar una cara bonita, sino simplemente con la idea de encontrar un rostro con el que reír en los buenos momentos para luego besarlo en las adversidades.
jueves, 22 de diciembre de 2011
Là- bas!
Más allá del punto exacto donde mis sentimientos se vuelven algo más que una parte de lo rutinario, vive ella.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Lo hice, para nada:
Ahora ya sabes lo que es amar a una persona con todas tus fuerzas.
No lo digo por ti, lo digo porque has visto cómo te he amado yo.
No lo digo por ti, lo digo porque has visto cómo te he amado yo.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Tengo una máquina del tiempo.
Hoy me ha ocurrido una cosa muy curiosa. Me he puesto a revolver un viejo papeleo que tenía escondido en la alacena de mi habitación, hallando con grata sorpresa textos que yo mismo había escrito en mis quince y dieciséis años.
He estado un par de horas leyendo todos y cada uno de mis escritos dándome cuenta de que con el paso de los años he empeorado en mi arte literario, tal vez a causa de que por aquel entonces mi inocencia era mayor y mis letras más puras y verídicas.
Mis textos también me han provocado un alivio suave en el vientre, por un momento me he sentido en calma al leer todas y cada una de las oraciones que escribí en mi juventud para alentarme a mi mismo y, unos cuantas años después, aún seguían teniendo ese sabor a tranquilidad.
Hoy me siento algo mejor de mis problemas gracias al Alejandro del pasado, por sus escritos morales, por sus reflexiones profundas, por esa itinerante prosa que vagaba entre la cumbre de lo idílico, buscando soluciones a la ausencia de una mujer que le quisiese sin ánimo de tirar del pasado, porque al fin y al cabo esa palabra denota un hecho pasado e irrecuperable.
He estado un par de horas leyendo todos y cada uno de mis escritos dándome cuenta de que con el paso de los años he empeorado en mi arte literario, tal vez a causa de que por aquel entonces mi inocencia era mayor y mis letras más puras y verídicas.
Mis textos también me han provocado un alivio suave en el vientre, por un momento me he sentido en calma al leer todas y cada una de las oraciones que escribí en mi juventud para alentarme a mi mismo y, unos cuantas años después, aún seguían teniendo ese sabor a tranquilidad.
Hoy me siento algo mejor de mis problemas gracias al Alejandro del pasado, por sus escritos morales, por sus reflexiones profundas, por esa itinerante prosa que vagaba entre la cumbre de lo idílico, buscando soluciones a la ausencia de una mujer que le quisiese sin ánimo de tirar del pasado, porque al fin y al cabo esa palabra denota un hecho pasado e irrecuperable.
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