miércoles, 26 de octubre de 2011
Por decir algo:
Estoy bastante cabreado con el amor. Al igual que con aquellos que se creen eruditos en el arte del ingenio. Hablo de los hombres que me dan la mano mientras aclaman que me identifique. Entre su verborrea alzo mi mano y la estrecho con las suyas mientras pronuncio bien claro: Alejandro Mármol, y me presento. Justo al instante siguiente, ya puedo percatarme de sus miradas instruidas en el arte de la ironía y acuden al chiste fácil. No tanto ingenio por favor. Cualquiera de ellos se atusa el pelo mientras que, mirándome a la cara, afirma con expresión risueña: "¡Anda, como el de los picapiedra!" Para entonces yo ya he puesto en mis ojos una mirada plagada de desdén y he clavado un fuerte "¡No!" sobre su irónico rostro risueño. Ante mi exclamación negativa, uno de ellos ha hecho arduos y afanosos cálculos para denotar cual era la estancia de su error. Pero yo soy rápido y siempre me percato de las miradas confusas, por eso añado: "Como el de los picapiedra no, como mi padre". Quien ríe último, ríe mejor.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Que punto más bueno la ultima frase..!
ResponderEliminarPD: no colecciono hombres, todo ironía..!