Las razones no me importan, los hechos son lo verdaderamente trascendente. Y si es la soledad la que se auna en el ambiente, si ella es la que disuade mis segundos abriéndose paso entre mis sentires, entonces, consuelame esta noche, hazme sentir tuyo.
No me expliques por qué la noche es oscura cuando puedes alumbrármela solo con un abrazo.
sábado, 29 de octubre de 2011
miércoles, 26 de octubre de 2011
Por decir algo:
Estoy bastante cabreado con el amor. Al igual que con aquellos que se creen eruditos en el arte del ingenio. Hablo de los hombres que me dan la mano mientras aclaman que me identifique. Entre su verborrea alzo mi mano y la estrecho con las suyas mientras pronuncio bien claro: Alejandro Mármol, y me presento. Justo al instante siguiente, ya puedo percatarme de sus miradas instruidas en el arte de la ironía y acuden al chiste fácil. No tanto ingenio por favor. Cualquiera de ellos se atusa el pelo mientras que, mirándome a la cara, afirma con expresión risueña: "¡Anda, como el de los picapiedra!" Para entonces yo ya he puesto en mis ojos una mirada plagada de desdén y he clavado un fuerte "¡No!" sobre su irónico rostro risueño. Ante mi exclamación negativa, uno de ellos ha hecho arduos y afanosos cálculos para denotar cual era la estancia de su error. Pero yo soy rápido y siempre me percato de las miradas confusas, por eso añado: "Como el de los picapiedra no, como mi padre". Quien ríe último, ríe mejor.
domingo, 16 de octubre de 2011
Ironía como solución, hoy también:
He intentado hacer un último esfuerzo, luchar por lo que verdaderamente me importa que eres tú. Pero para nada. Es imposible volver a irrumpir en tu corazón como hice tantas noches como me pediste mi presencia. Ya no hay nada que hacer. Es imposible volver a tenerte conmigo. Recuperarte es más difícil que ganar a Dios a Los Sims.
viernes, 14 de octubre de 2011
Ironía como solución:
Qué duro es reír cuando quieres llorar, qué duro es olvidar cuando quieres amar, qué duro es abandonar cuando quieres luchar y qué duro es apellidarse Mármol y ser un blandengue.
miércoles, 5 de octubre de 2011
No quieres darte cuenta.
Yo he intentado darlo todo por nosotros, cumplir todos tus deseos, satisfacer todas tus apetencias, claudicar ante todas tus insistencias. Sin embargo, tú te has conformado con hacerlo bien de vez en cuando. Y eso no es suficiente. Hasta los relojes parados dan bien la hora una vez al día.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)