sábado, 16 de julio de 2011

¡Attention!

Lo que no nos cuentan de París es que el Senna huele mal. Tampoco nunca nadie se ha dado cuenta de ello porque la gente camina por la ciudad pensando en los Campos Eliseos o en la Torre Eiffel sin pararse a contemplar el extenso río.
A mi me ha pasado miles de veces lo mismo. Quedarme prendado de una cara bonita, de un rostro angelical, sin haberme parado a oler el dulce aroma de la maldad que se respira tras su buena apariencia.

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