jueves, 29 de marzo de 2012

Del amor al odio hay un paso y yo me caí por el camino:

Desde tú voz a la mía hay seis meses de angustia, cuatro días de desgana, ocho horas de incertidumbre. Cuento con minuciosidad el tiempo que hace que te has marchado, como el que cuenta granos de arena en el desierto, sin una razón aparente, sin un objetivo claro, pero con la esperanza de encontrar algo de agua que calme ésta sed que tengo de ti.
También calculo distancias. Ya sabes que me vuelven loco los números como, por ejemplo, ese par de labios que tienes. Ayer mismo me acordé de ellos e hice resbalar por mi rostro seis o siete gotitas de puro llanto. Hoy, sin embargo, estoy algo más contento. Me he despertado positivo, sosegado y prudente. He ido a la cocina y no he hablado con nadie. Porque los números son la mera exactitud de todo lo mensurable. ¿Es el amor mensurable? No lo sé. El mío puedo afirmar que no.
Tal vez por ello en el campo del amor las distancias varíen. Tal vez por eso del amor al odio haya un paso, pero del odio al amor haya kilómetros.

domingo, 4 de marzo de 2012

¿No?

Si dices que vais a comenzar de cero, empieza por dejar de quererle.
¿No puedes?
Entonces tampoco podéis empezar de cero.