jueves, 25 de septiembre de 2014

A veces vuelvo.

Las cosas que yo hago por nosotros no se ven ni se tocan, apenas se perciben con los sentidos, pero si que se sienten con el corazón.

martes, 28 de mayo de 2013

El narrador de historias de mi vida.

El amor perdido se parece mucho a escribir.
A veces te sientes decidido a retomarlo, pero los amargos recuerdos te decepcionan y acobardan. Entonces, cuando piensas que lo tienes ya olvidado, que ya no tienes nada nuevo que inventarte, surge una nueva historia en tus manos. En tus dedos. En tus labios.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Pues eso. Ni más ni menos.

Para explicar todo lo que quiero contigo voy a decir todo lo que no quiero de ti. 
No quiero despertar una mañana y pensar que nunca más voy a visitar tu casa. Que ya no vas a ponerte ese fino delantal con el estampado de una olla a presión y no me vas a mirar desde la distancia mientras pelas patatas. Que ya no voy a agitar el agua en cocción y te voy a salpicar con una cuchara cuando aún está templada. Que ya nunca más voy a viajar contigo, a esos lugares que solo tu y yo conocemos y que en sus lares emergen miles de recuerdos compartidos juntos. Que no voy a poder cogerte de la mano para pasear sin rumbo. 
No quiero despertar sabiendo que nunca voy a despertar contigo al lado, en mi cama, respirando tibiamente agazapada en un rincón del lecho. Que nunca más vamos a hacer el amor sin complejos, tirando el reloj al suelo, como si no importara el  tiempo. 
No quiero despertar sabiendo que nunca más te tendré para mí solo, que seas solo mía, que seamos nosotros en vez de tu y yo. 
Tengo clarísimo lo que no quiero, de igual manera que sé a ciencia cierta lo que sí quiero. A ti jolines, a ti.

sábado, 27 de octubre de 2012

Sueños de terciopelo.

En este preciso instante, justo ahora, solo me apetecen dos cosas. La primera sería encontrar a alguien que de verdad me quiera. Una mujer de esas que te llaman cuando no pueden conciliar el sueño y uno se siente encantado de compartir su insomnio. De las que te agarran de la mano y luego te abrazan sin que tu se lo pidas. De esa especie en extinción que te dice te quiero a la cara, mirándote fijamente a los ojos, casi en un susurro cercano a tus labios. La segunda cosa sería coger el coche, montarme en él con esa persona, y llevarla a un lugar donde nadie pueda seguirnos, un lugar donde la mera naturaleza sea la única compañía perceptible. Para así, tumbarnos en cualquier parte, cogidos de la mano, y sumidos en el ensueño de un tibio silencio, jurar nuestro amor a los cuatro vientos, firmando con besos un pacto de fidelidad que dure más allá de lo que nuestro sentimientos puedan surcar.

lunes, 8 de octubre de 2012

No perdemos nada por intentarlo.

Sé que lo nuestro muere por momentos, que la llama que avivaba nuestro legado se va apagando poco a poco. Pero no me importa. Tal vez en el futuro, cuando sea un mundanal viandante de cualquier ciudad sobre la faz de la tierra, me sentaré en un banco y me pondré melancólico al recordar todos los momentos que vivimos juntos, todo lo que pudimos ser pero nunca fuimos. A lo mejor alguna rebelde lágrima se muestra tan arrogante de resbalar por mi rostro sin previo aviso. Pero una cosa tengo clara, si lloro por aquello que nunca conseguimos llegar a ser juntos, que sea por pura melancolía, nunca por arrepentimiento de ni siquiera haberlo intentado.

domingo, 2 de septiembre de 2012

jueves, 30 de agosto de 2012

Razón2:

Ya no escribo porque te habías ido y ahora has vuelto, porque las promesas últimamente están baratas, porque ya no creo ni a mi jodida voz.